lunes, 12 de noviembre de 2018

Siempre hemos vivido en el castillo | Shirley Jackson


Siempre hemos vivido en el castillo de Shirley Jackson
Editorial Minúscula
204 páginas

MI OPINIÓN

No es nuevo hablar por aquí de las andanzas de Teresa y mías, pero esta me hace especial ilusión porque es una de nuestras tradiciones (bueno llevamos dos años haciéndolo, pero cada uno define tradición como quiere, ¿vale?) que más me gustan. Ambientamos la habitación la noche de Halloween y leemos un libro juntas. Geográficamente separadas, nos vamos mandando audios a través de WhatsApp y comentando el libro en cuestión. El año pasado... Digamos que no fue lo que esperábamos, porque el relato que elegimos, lejos de darnos miedo, acabó con nosotras llorando literalmente de la risa y mandando audios inteligibles entre risotadas. Pero este año iba a ser nuestro año. Íbamos a pasar miedo de verdad, al menos yo, que soy la miedosa de las dos.

Así que cuando llegué a casa, dejé atrás la tarde lluviosa (no podía hacer un tiempo meteorológico más perfecto, bueno... quizá unos truenitos...), encendí velas, enchufé las lucecitas del cabecero de la cama, ahuequé almohadas y me preparé para nuestra sesión terrorífica de lectura. El elegido de este año era Siempre hemos vivido en el castillo de Shirley Jackson y yo me esperaba una novela de terror gótico que me dejara dormir pero sufriendo antes algún escalofrío.... Sin embargo no fue lo que esperaba, lamentablemente.

No se si fueron las expectativas altas, si me había hecho una idea preconcebida totalmente inexacta o si fue un "no eres tú, soy yo", pero Siempre hemos vivido en el castillo me dejó un poco como estaba.
Reconozco que tiene una voz narradora poderosa, Mary Katherine Blackwood, que vive con su hermana Constance, su tío Julián y su gato Jonas. Pronto nos hará partícipes de que hace seis años el resto de su familia murió en extrañas circunstancias, y desde entonces viven prácticamente enclaustrados en la casona familiar, lejos de los ojos escrutadores de los vecinos del pueblo que son realmente crueles.

La ambientación es muy buena, consigue trasladarnos a un ambiente opresivo, donde la reducida familia ha implantado sus propias normas reduciendo al máximo el contacto con el exterior, utilizando en algunos puntos una narración oscura, en las que se dicen las cosas sin decir.

Mi problema con Siempre hemos vivido en el castillo es que siento que no ha rematado, que ha dejado multitud de hilos sueltos que, creo, hubieran dado mucho juego a la historia, quedando desaprovechados y dejándome con la sensación de haber leído una historia a medias. Cerré el libro y mi audio a Teresa fue: "no se qué decirte, me he quedado un tanto fría". Esperaba mucho más de esta novela, de hecho esperaba algo diferente, por eso creo que no he terminado de disfrutarla.

Las opiniones contrarias a la mía son mayoritarias, por eso os recomiendo que les echéis un ojo y que, si os apetece, os forméis vuestra propia opinión sobre Siempre hemos vivido en el castillo. El año que viene... A la tercera va la vencida.

Besos 



lunes, 5 de noviembre de 2018

Las uvas de la ira | John Steinbeck


Las uvas de la ira de John Steinbeck
Alianza editorial
683 páginas

MI OPINIÓN

A Teresa y a mí nos encanta embarcarnos en nuestros propios retos, por eso nos dejamos engañar tanto la una a la otra. La última de nuestras grandes ideas ha sido la de leer en común un clásico al mes juntas. Cada vez elige una, y el mes de noviembre Teresa dió el pistoletazo de salida con uno de esos clásicos que siempre me han dado un poco esa sensación de sí pero no. Las uvas de la ira, era uno de esos libros que quería leer por todas las buenas opiniones que había visto sobre él, pero que no pensaba que me fuera a gustar tanto como lo hizo, me daba cierto respeto y a la vez su sinopsis me parecía deprimente.

El libro está ambientado en Estados Unidos en la época tras el crack del 29, con la Gran Recesión de fondo. Tras esta gran crisis, coincidiendo con la mecanización del trabajo del campo, los bancos se quedaron con las tierras, procediendo a expulsar a los arrendatarios de las mismas, de tal manera que millones de habitantes de la zona centro de Estados Unidos se vieron obligados a emigrar hacia California donde la esperanza de encontrar un trabajo digno les impulsaba en el camino. Concretamente Las uvas de la ira nos narra la emigración de una de esas familias, la familia de los Joad que, al completo, venden sus cosas y emprenden camino hacia el oeste donde, según unos folletos, se necesita mano de obra para recoger fruta. 

Durante todo el viaje empaticé tanto con los personajes, que a pesar de la crueldad del entorno y de la realidad estuve todo el libro deseando que tuvieran un golpe de suerte y que las cosas, de una manera u otra, les fueran bien. Esta novela es una historia triste, oscura, cruel en algunos puntos, pero, sorprendentemente y esto es algo que hablaba con Teresa durante su lectura, me ha parecido un libro tierno, esperanzador y positivo.

Steinbeck nos muestra lo peor del ser humano, como, en circunstancias difíciles, uno se puede volver en contra del vecino dejándose llevar por el hambre y el miedo, pero también nos deja ver lo mejor del mismo, como se reconocen entre iguales, como se tienden la mano unos a otros, y como la unión siempre hace la fuerza; nos va señalando la salida, la luz al final del túnel, aunque algunos no la quieran ver. Y eso me ha parecido todo un mensaje tranquilizador.

Los personajes en este libro son brutales, todos, desde el primero hasta el último, tienen algo que decir, y de una manera u otra me han ganado, pero desde luego me quedo con dos. Tom, el primero de los Joad al que conoceremos y que creo que es uno de los pilares fundamentales de la familia. Por encima de todos, brilla con luz propia Madre Joad, un personaje que no tiene nombre pero cuya hoguera interior va a ser difícil de olvidar; Madre es el motor de la familia, es la que coge las riendas de ésta y la mantiene en movimiento, obligándoles a continuar, a no desfallecer y rendirse, a buscar la solución aunque parezca imposible de encontrar. Es uno de los personajes más briosos, infatigables y férreos que he conocido en la literatura.

Y si fueseis personas horribles y me obligaseis a quedarme con un momento del libro, ese sería su final. No voy a olvidarlo nunca. Un final tierno, íntimo, desgarrador y a la vez ilusionante, lo peor y lo mejor del ser humano condensado en un momento.

No hubiera elegido las Uvas de la ira por muchas razones, por eso agradezco enormemente a Teresa que ella lo hiciera por mi. Espero tener muchos descubrimientos literarios a la altura de éste en nuestra pequeña aventura.

Besos

miércoles, 31 de octubre de 2018

Un árbol crece en Brooklyn | Betty Smith


Un árbol crece en Brooklyn de Betty Smith
Debolsillo
504 páginas

MI OPINIÓN

Confieso que me costó entrar en este Brooklyn de comienzos del siglo XX. Una resistencia que me pesó, puesto que este clásico de la literatura norteamericana, llevaba en mis estanterías esperando su momento mucho tiempo y tenía mis expectativas altas. Sin embargo, persistí, y Un árbol crece en Brooklyn se ha convertido en un imprescindible, una lectura inolvidable y Francie, en una amiga que me acompañará siempre.

Corren tiempos difíciles para los vecinos de Brooklyn en los años previos a la Primera Guerra Mundial. El hambre y la miseria golpean con dureza a esos habitantes, la mayoría hijos de inmigrantes europeos que pretendían conseguir el sueño americano. Sin embargo, en muchas casas se respira la desilusión, se divisan los futuros rotos. Algo que, pese a la dureza de la vida y los reveses de la misma, no ocurre en casa de los Nolan. Allí la pobreza les ha moldeado el carácter para convertirles en supervivientes, donde saben muy bien cómo mantener la llama de la esperanza viva, y donde Francie ha aprendido a soñar a través de los libros que coge prestados en la biblioteca,  consiguiendo ver oportunidades en todos los problemas, y aferrándose con fuerza a sus sueños, mientras escucha cantar a su entrañable padre.

Esta novela está compuesta de retazos, recordándonos lo que de verdad importa, el encontrar la felicidad en las pequeñas cosas, como en unas flores colocadas con cuidado en un jarrón, o como el sabor de la preciada leche condensada, el apretón de manos de la tía Sissy cuando nadie más parece entender o el abrazo de Neeley cuando se le tiende la mano. Un árbol crece en Brooklyn está lleno de olores, de sabores, de sonidos que recrean tan bien una época y un lugar que la misma ciudad se convierte en un protagonista más, a la que aprenderemos a amar y a mirar con ojos distintos y atentos.

Betty Smith escribió una novela sobre los sueños, la lucha por conseguirlos, el sobreponerse a los duros golpes y las penalidades del día a día, y nos lo contó a través de los ojos de una niña que soñaba con prosperar mediante la educación, mientras leía en la escalera de incendios de su piso. Francie y su familia son personajes inolvidables.

No os la perdáis. Así, sin más. Besos



lunes, 29 de octubre de 2018

El maestro de las sombras | Donato Carrisi


El maestro de las sombras de Donato Carrisi
Duomo ediciones
384 páginas

MI OPINIÓN

Hoy vengo aquí a hacer una reclamación. Quiero que Donato me devuelva las horas de sueño que me ha robado con la lectura de El maestro de las sombras. Hacía tiempo que una lectura no me absorbía tanto. Es cierto que últimamente estoy con libros de corte más intimista, pero de vez en cuando me sienta de lujo un buen thriller, sobre todo si es tan disfrutón como el que nos ha regalado Donato.

La oscuridad ha llegado a Roma, un apagón eléctrico y tecnológico se impone para tratar de controlar la situación después de las lluvias torrenciales que han desbordado el Tíber. Sin embargo, las sombras se preparan para tomar la ciudad y establecer un nuevo orden de terror y sumisión al Maestro de las sombras. Parece que la profecía de Pío X, que estableció en su bula que Roma "nunca, nunca, nunca" podía quedarse sin luz, ha llegado, se está cumpliendo y las consecuencias parecen imprevisibles. 

Marcus, mi cura penitenciario favorito, se despierta dentro de un foso, esposado y sufriendo una amnesia que le impide recordar cómo ha llegado allí, quién le ha puesto en esa situación y le ha sometido a semejante tortura. Sandra, la fotógrafa forense, también se verá involucrada en los siniestros acontecimientos que están a punto de ocurrir en la ciudad eterna.

Donato es todo ritmo, utiliza una cadencia que no da tregua, y me mantuvo tres días obsesionada con el momento de llegar a casa y poder ponerme a leer. Hace que una situación tan rocambolesca como la que se nos plantea parezca completamente posible e incluso probable, le compré todo, y ninguno de sus giros me pareció artificioso. Si que es cierto que el final me lo olía, pero no dejé de disfrutarlo por eso, al revés me pareció un magnífico broche para el tercer libro de una saga, que si bien no creo que plantee problemas en leerlo de manera independiente, mi recomendación es que se haga en orden, para no perderse en la historia de los personajes y poder seguir mucho mejor la dinámica de los mismos, con todas las luces y sombras de cada uno.

Así que he pasado mucho sueño durante tres días, pero han sido unas horas muy bien invertidas, que me han dejado con unas ganas locas de que haya muchos más libros sobre Marcus. Donato es ya uno de mis autores de thrillers favoritos, y espero con impaciencia que me siga robando muchas más horas de sueño. Donato, te las perdono.

Besos

lunes, 22 de octubre de 2018

Siete sitios sin ti | Juan Berrio


Siete sitios sin ti de Juan Berrio
Dibbuks
112 páginas


MI OPINIÓN

Nunca suelo dejaros por aquí las impresiones que me causan las novelas gráficas que leo porque siempre pienso que no se contarlas, carezco de los conocimientos técnicos para hablar del dibujo y, siendo éste una parte tan fundamental de la lectura, me parece que quedarían cortas. Sin embargo, hoy no me he podido resistir a traeros esta novelita que me enamoró nada más verla y que después de leerla tengo la sensación de que me ha calado mucho por lo que cuenta y cómo lo hace, llegando con su historia a unos espacios en los que sólo he estado con libros de unas cuantas páginas más.

Siete sitios sin ti es una novela gráfica sobre sentimientos, es la historia de una ruptura sentimental, con todo lo complicado que puede ser expresar estas situaciones sin caer en la cursilería o el dramatismo, y mucho más jugando tan sólo con el dibujo. 



Elena, nuestra protagonista, decide abandonar la casa en la que convive con su novio y los padres de éste. Una pareja siempre ausente, que ya no parece verla, con unos horarios incompatibles y en los que la soledad pesa mucho en la decisión de ella de apartarse. La vemos abatida, pasando esas noches de insomnio y de desasosiego que van de la mano de este tipo de finales. Pero también es una chica resuelta, que no se queda quieta, que trata de seguir avanzando apoyándose en los de siempre, tratando de volver a conseguir estar a gusto consigo misma. 

Siete sitios sin ti es una obra con muchos silencios, es introspectiva y no puedo dejar de valorar la dificultad que supone trasladar algo así al papel. El dibujo es sencillo, con un fondo crema que se repite a lo largo del cómic, cada uno de los capítulos tiene un color predominante, hasta llegar al rojo final, donde Elena parece coger fuerza y, tras haber madurado la decisión, decide añadir nuevos capítulos a su vida.


En definitiva, que no puedo dejar de recomendaros esta delicia, se que a muchas de las que os dejáis caer por aquí os encantaría, y además me parece un regalo muy delicado y estupendo para cualquier ocasión. 

Besos



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