lunes, 20 de marzo de 2017

Que me quieras | Merritt Tierce


Que me quieras de Merritt Tierce
Blackie books
216 páginas

MI OPINIÓN

*Por favor, guardemos un minuto para observar esta maravilla de edición...

Que me quieras es la primera novela de Merritt Tierce, en ella se nos cuenta con un estilo brutal y descarnado la vida de una camarera de restaurantes en Texas. La vida de Marie, nuestra protagonista, es una sucesión de desgracias que van desde las autolesiones para escapar del dolor real, la promiscuidad compulsiva e incontrolable, el abuso de drogas hasta un embarazo adolescente no buscado. No deja de sorprender que una chica que lo tenía todo para construir una vida a la altura de las grandes expectativas que todos tenían sobre ella, de repente vea frustrado ese futuro tan prometedor.

El argumento de la novela puede llegar a asustar a un lector que no quiera verse enfrentado con la parte oscura de la vida, pues en apenas 30 páginas se nos presentan todos los problemas con los que la joven Marie tiene que lidiar, haciéndose todavía más duro para el lector por el uso de la primera persona, fría y cortante, incluso en algún punto lacónica y sin florituras con que nos cuenta todo Merritt.

En un principio parece un libro más sobre los traumas de su personaje principal y cómo estos le abocan a un mundo oscuro, una sucesión de acontecimientos que tratan de explicar lo que pasa por la cabeza de Marie, tal vez buscando cierta redención a través de las palabras. Sin embargo, a medida que avanza la novela, se dirige hacia una dirección que tal vez resulte más interesante y novedosa pues he tenido la sensación de que los supuestos traumas y adicciones sólo son utilizados como recurso estilistico para contar una historia mucho más normal. En ningún momento he llegado a sentir que el abuso de las drogas o su recuperación y posterior recaída o el sexo desenfrenado hayan tenido una especial importancia a efectos vitales, causando ese final dramático que estuve esperando a lo largo de las páginas, sino que Marie parece ser consciente en todo momento que su vida es esa por elección propia, y como tal la cuenta, mientras nos habla de sus trabajos como camarera y el mundo que se respira en ese trabajo. Sus problemas no dejan de ser mas que la atmósfera en la que discurre su devenir. Se cuentan porque están ahí, forman parte de su día a día.

El trabajo en el restaurante es un auténtico caos, con un jefe drogadicto, unos clientes a los que les encanta tomarse sus licencias, que no atienden a límite alguno, o el sexo entre compañeros, mientras todos parecen danzar un baile ensayado a la perfección que impide que todo ese caos trascienda a la clientela y le da a todo una pátina de normalidad.

La promiscuidad de Marie parece convertirse en una parte natural de su vida atendiendo a todo lo que le rodea. Las escenas son explícitas y contadas de una manera tan fría, distante y en cierto punto violenta que estás esperando el momento en que todo aquello acabe mal, pero nunca llega ese punto. Marie acepta la utilización del sexo o las drogas como vía de escape de una existencia que no es la que ella hubiera querido, pero que en cierto sentido es la que elige tener.

La estructura de la novela es original, no sigue un estilo cronológico y lineal, sino que utiliza  distintas escenas o pasajes de su vida a modo de piezas, siendo el lector el que ha de juntarlas para construir el puzzle saliendo de la lectura tratando de entender qué es lo que pasó.

En definitiva Que me quieras es un buen debut, arriesgado, con un estilo particular. Una historia sobre la intimidad de una persona, sobre la cruda vida, contada, o más bien testimoniada, desde el interior de Marie. No es un libro fácil ni para todo el mundo, pero a mí desde luego no me ha dejado en absoluto indiferente. Me ha parecido un libro que deja un poso incómodo, la libertad de dejarse caer, el derecho a errar cientos de veces, a decidir vivir al borde de un negrísimo abismo.

Besos




lunes, 6 de marzo de 2017

La hora de la araña | James Patterson


La hora de la araña de James Patterson
Editorial Duomo
544 páginas


MI OPINIÓN

La hora de la araña es el primer caso de Alex Cross, detective y psicólogo que conocí el año pasado gracias a la novela Vías cruzadas también publicada por Duomo. En la hora de la araña nos encontramos con Gary un psicópata cuyo único fin es ser alguien, superar a otros psicópatas y así conseguir ser reconocido a través de su maldad. Gary tiene una inteligencia muy por encima de la media y una capacidad de planificación fuera de lo normal, por eso cuando decide secuestrar a dos de los niños más importantes de la ciudad de Washington, no está llevando a cabo un plan descuidado y descabellado, si no el plan de su vida, ese para el que lleva preparándose desde el principio.

Alex Cross por su parte, es un afamado y eficiente detective que se verá envuelto en los delitos de Gary sin quererlo, pues éste último quiere enfrentarse al mejor y derrotarlo, cualquier otra cosa no está dentro de su plan, y por tanto lo estropea. Alex ha perdido a su mujer en un tiroteo y vive con su abuela Nana y sus dos hijos. Está torturado por su situación vital y no se encuentra en los mejores términos con su jefe, con el que tiene varios encontronazos. Aun así siempre pretende hacer su trabajo mejor y llegar hasta el final sea cual sea el precio.

La hora de la araña es un thriller que hasta cierto punto se nota que es la primera de las historias de LAex Cross escrita en 1993 por el autor. La estructura de la novela me ha parecido en algún punto equívoca, dando una serie de saltos o dejando asuntos inconclusos que dan la sensación de no contar con un guión de escritura claro, como si existieran cosas sin un propósito claro dentro de la novela, y no llevaran a ninguna parte. También se nota en la narración, algo más simple que en Vías cruzadas y con algún que otro diálogo forzado.

Todas estas deficiencias las suple con un buen ritmo, ya que, salvo algún estancamiento puntual, se mantiene lineal a lo largo de la novela. Patterson consigue pincharnos con el aguijón de la duda, que no tengamos claro hacia dónde se dirige y cuál es la verdad sobre el caso de secuestro. Me hubiese gustado, eso sí, que la faceta de Alex Cross como psicólogo hubiera tenido mucha más relevancia a la hora de llevar la investigación, pues tengo la sensación de que la posible importancia de los perfiles psicológicos queda deslucida. 

En definitiva, La hora de la araña es un thriller con buen ritmo, una lectura de las que yo llamo palomiteras, que no requieren de ningún esfuerzo del lector y que a cambio son fácilmente disfrutables y entretenidas.

Besos

lunes, 27 de febrero de 2017

Muertos prescindibles | Hjorth & Rosenfeldt


Muertos prescindibles de Hjorth & Rosenfeldt
Editorial Planeta
592 páginas

MI OPINIÓN

Necesitaba una buena tanta de asesinatos. Literariamente hablando, se sobreentiende. Para ello nada mejor que contar con el psicólogo criminalista más antipático del panorama novelesco, Sebastian Bergman. La primera de mis exigencias no podría haber quedado mejor cubierta, en las páginas iniciales nos topamos con una fosa en la que aparecen seis cadáveres, dos excursionistas y lo que parece una familia compuesta por los padres y sus dos hijos que manifiestan signos de haber sufrido tortura, además de haberles sido arrancados todas las piezas dentales para evitar así su identificación.

Rápidamente el caso pasa a manos de la Unidad de homicidios de Torkel que tras los acontecimientos de Crímenes duplicados, está un poco tocado. Además Vanja está pendiente de que le sea concedido un curso del FBI, algo que todos dan por hecho, y que le hará abandonar al grupo. Por ello hay que empezar a buscarle una sustituta, que no será otra que Jennifer una joven inquieta, curiosa, con una gran capacidad de trabajo y que lo vivirá como la manera de cumplir su sueño.

Pronto se hace evidente que es necesaria la presencia de Sebastian Bergman por las características del crimen y el, en su propósito de aprovechar cualquier oportunidad de estrechar lazos con Vanja no dudará en aceptar.

Sin embargo la investigación adelanta a duras penas debido a las trabas que el caso presenta, encontrándose muchas veces en un callejón sin salida.  De hecho la trama avanza más por los errores ajenos o por pura suerte y azar que por hallazgos propios, lo que hace que a mitad de novela el ritmo se ralentice algo.

Quizá en Muertos prescindibles los autores hayan tratado de poner el foco más en los personajes y la evolución sufrida por los mismos que en imprimir un ritmo endiablado a las pesquisas sobre el asesino de los cadáveres de la fosa. De hecho creo que son la cien últimas páginas las que cogen mayor velocidad y te llevan hasta el final sin respiración.

A pesar de lo que pueda parecer por lo dicho anteriormente, no me ha disgustado en absoluto este registro. De hecho creo que era necesario, porque así nos deja a todos los componentes del grupo en un punto mucho más avanzado que en la entrega anterior y que, de no haberlo hecho así, hubiera resultado forzado o poco creíble. Los dilemas, alianzas y preocupaciones que siembra Muertos prescindibles me parecen de lo más interesantes y creo el desarrollarlos hará de la cuarta entrega un libro imprescindible en la saga.

En definitiva, una tercera novela en la serie de Bergman que esta completamente a la altura, en la que los grandes protagonistas son nuestros investigadores y su evolución vital. Eso sí, id preparados para encontraros con un final de esos de infarto y que dan ganas de encadenarse en la puerta de Planeta para que saquen ya la siguiente novela. No hacerlo podría ser considerado una forma de tortura.

Besos

lunes, 30 de enero de 2017

Patricia Brent, solterona | Herbert George Jenkins

Patricia Brent, solterona de Herbert George Jenkins
DÉpoca editorial
290 páginas

MI OPINIÓN

Londres, I Guerra Mundial. Patricia vive en la pensión Galvin regentada por la señora Craske-Morton junto a otros inquilinos como las señoras Mosscrop-Smythe, Wangle, Hamilton, Sikkum y los señores Sefton, Cordal y Bolton. Los días pasan tediosos entre su trabajo como secretaria de un político en alza que parece que nunca va a llegar a nada y su vida en la pensión, donde una mañana escucha cuchichear a varias inquilinas sobre su vida sentimental, o más bien, sobre la falta de la misma, no dudando en calificarla como solterona.

Herida en su orgullo, Patricia trama un plan para darles a sus compañeras de pensión su merecido, lo que no sabe es que la indiscreción de las mismas la va a hacer tener que llevar la broma mucho más lejos de lo que pensaba. Es así como conocerá a Peter un joven coronel que el destino pondrá en el camino de Patricia. De esta manera comienza una comedia romántica de enredos apta para aquellos que decidan pasar un rato de lo más agradable. 

El punto fuerte de Patricia Brent, solterona no es tanto la trama que, quizá por el paso del tiempo, dista de ser novedosa o poco predecible, si no en los personajes. Todos ellos resultan entrañables, sobre todo los secundarios porque la protagonista en alguna ocasión me sacó de mis casillas, pero los secundarios están muy bien trazados, llenos de comicidad sin caer en el esperpento siendo los verdaderos motores de la historia, pues aunque el peso de la misma la ostenta Patricia, no deja de ser una novela coral en la que todos juegan su papel.

De todos me quedo con Gustave el mayordomo de la pensión, un personaje muy entrañable y que me ha regalado muchas de las mejores y más simpáticas escenas, a pesar de sus escasas apariciones. Lo mismo me ocurre con el Señor Triggs, un anciano cordial, cercano, honesto y querido por los personajes y por el propio lector que pese a sus años goza de más vitalidad que muchos de los jóvenes que le rodean.

No puedo terminar mi opinión sin hacer mención  especial a dos cosas. La primera, y como siempre, es la traducción. Es importante una buena traducción para no notar el paso del tiempo más que en lo imprescindible y Dépoca lo ha vuelto a conseguir. Y en segundo lugar, las ilustraciones a todo color de la novela de la mano de Iván Cuervo con las que me ha terminado de enamorar de esta edición.

En definitiva, si buscáis una lectura ligera, agradable y con la que pasar un buen rato para terminarla con una sonrisa, Patricia Brent, solterona es una muy buena candidata. Otro clásico que agradezco que la editorial Dépoca haya rescatado.

Besos

lunes, 2 de enero de 2017

La Guerra de las dos rosas: Trinidad | Conn Iggulden


La Guerra de las dos rosas: trinidad de Conn Iggulden
Editorial Duomo
528 páginas

MI OPINIÓN

Hace unos meses os traje la reseña de la primera entrega de la tetralogía de la Guerra de las dos rosas contada por Conn Iggulden que narra la guerra civil que sumió a Inglaterra en un periodo de lucha a cuartel que duró treinta años. Hoy os traigo, Trinidad, la segunda parte.

En ella nos encontramos con un país tranquilo en la superficie, aunque con cierto malestar en la corte, donde la lucha soterrada sigue siendo el pan de cada día. El Rey se halla sumido en un estado letárgico que le impide gobernar el país, por lo que se ha nombrado a Ricardo de York como Protector del reino. Un Ricardo que, a pesar de que a sus enemigos les cueste admitirlo, está dirigiendo el país con acierto, y si ben no esconde su ambición, espoleada por sus defensores, siempre antepone la lealtad a su país y su rey por encima de todo.

En las sombras y con un mayor protagonismo que en Tormenta, algo que eché en falta, tenemos a Margarita, la reina, que ya no es la niña ingenua y asustada que llegó a Inglaterra sino una mujer fuerte, marcada por las desgraciadas circunstancias que le están tocando vivir y que tratará de luchar por que su hijo sea reconocido como Príncipe de Gales y asegurar así su futuro.

Una de las cosas que más me pesaron en la primer aparte fue el número de batallas y el detalle con el que estaban contadas, no era algo que me llamara la atención en absoluto y lo recuerdo como momentos que me ralentizaban la lectura, a pesar de no ser excesivamente tediosos. Sin embargo en Trinidad siento que esto se ha reducido al máximo, no porque no se narren batallas, sería imposible saltárselas, sino porque están contadas con menos detalle, o esa es la sensación que me ha dado, porque no me he encontrado con el sentimiento de estar entorpeciendo el ritmo de la novela.

No obstante, si algo me ha resultado apasionante en esta segunda parte, son las intrigas palaciegas, esos dimes y diretes, esa lucha en la sombra por ganar aliados y arrebatárselos a los demás, las venganzas y trampas tendidas a los enemigos, los golpes de efecto y el espionaje que otra vez corre a cargo del genial Derry Brewer, personaje que a pesar de ser ficticio, aunque no los ea el cargo que ocupó, ostenta el protagonismo de algunos de los mejores pasajes de la novela.

El punto de vista del pueblo llano queda más diluido en Trinidad, donde sólo se nos dan breves pinceladas del malestar del mismo en ciertas ocasiones, mientras las altas esferas están más ocupadas en mover sus fichas para no perder su poder que en gobernar y organizar el país.

Si me tengo que quedar con un personaje es, sin duda, Ricardo de York, pues me ha sorprendido totalmente. Al final de Tormenta tenía una imagen de él que al finalizar Trinidad se ha revelado como completamente equivocada. Un hombre que supo gobernar con acierto anteponiendo el bien de Inglaterra a sus propios intereses, y que siempre actuó, podamos estar de acuerdo con sus actitudes o no, según lo que él opinaba era lo mejor para su país. Me quedo con ganas de conocer más a su mujer que tiene un par de momentos en la novela que me hacen pensar que debió ser muy fuerte e interesante.

No hay  mejor signo de que te ha gustado una novela que las ganas de seguir con la continuación, así que Trinidad me ha gustado mucho. Las cosas se han quedado en un punto muy interesante y creo, que ahora, comenzará un nuevo tiempo liderado por las nuevas generaciones, buscando venganza y restitución. La lucha esta servida.

Besos



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