El resto de sus vidas de Jean-Paul Didierlaurent
Seix Barral
248 páginas
MI OPINIÓN
Que bien sientan esos libros que te dejan con una sonrisa en la boca, que te señalan la parte buena de la vida y se pierden en los pequeños e insignificantes detalles que hacen de la misma algo maravilloso. Me gusta la literatura feelgood a sorbitos, por eso me encantó cuando en la inscripción de bookish llegó El resto de sus vidas, puesto que sabía que iba a ser una lectura agradable. Elegí también un buen momento, una de esas temporadas en las que vas corriendo a todos los sitios porque no llegas a todo y que estás deseando entrar en casa, encender unas velas y tirarte larga a leer, dejar que por unos minutos se pare el mundo.
El resto de sus vidas es una historia hecha de retazos, al principio no sabes muy bien qué es lo que se te propone, pero conforme vas avanzando el cuadro se hace más visible, y adquiere colores, esos que parece que faltan un poco en la vida de nuestros protagonistas.
Ambrose es un joven tanatopractor, es decir, embalsamador. Trata de realizar su labor con honestidad y humildad, sabiendo que al final es el responsable de la última imágen que se lleven los familiares de su ser querido. Quizá por este trabajo tan poco usual le cueste entablar relaciones duraderas, y a pesar de su edad sigue viviendo con su abuela, a la que le encanta tener libros y tartas en su casa, una mujer fuerte, cariñosa y la mar de resolutiva que siempre está dispuesta a sacar lo mejor de los demás y a presentar su mejor versión.
Monelle es una cuidadora de ancianos. Bueno, a la luz de las listas que le dejan algunos podríamos considerarla la chica para todo. En un primer momento su vida puede parecer totalmente monótona, hasta que nos damos cuenta del amor que deja en cada una de las casas en las que está, el bastón que supone para muchas de esas personas que han llegado a una edad en la que pueden ser incluso considerados un estorbo para los suyos. Hace poco leía como en Londres se ha creado un Ministerio de la soledad, quizá para ayudar a este tipo de personas que sufren este mal endémico de nuestra sociedad. Por eso Monelle es tan importante en esta historia, porque acompaña, a pesar de las deficiencias del sistema, en sus últimos años de vida a un grupo de ancianos de lo más ecléctico y colorido.
El resto de sus vidas habla de soledad, habla de la muerte, del derecho a una muerte digna, de la eutanasia y de la compañía, esa que puede surgir como ayuda y sostén en cualquier momento. Peca quizá de ser sencillo, de que se le vea venir, pero te deja con muy buena sensación, con la idea de que en el mundo hay gente buena y que hay historias que acaban bien. Me gusta leer libros que me reconcilien con esa parte menos dramática de la vida y que me dejen con una sonrisa en la cara, y eso, El resto de sus vidas, lo ha conseguido con creces. Una lectura amable.
Besos




