El baile de las luciérnagas de Kristin Hannah
Editorial Suma de letras
616 páginas
MI OPINIÓN
Katie y Tullie no pueden ser más distintas. La primera de ella es la niña introvertida, poco sociable, tímida y con una vida social prácticamente nula. Mientras, Tullie es el extremo opuesto, la más popular, la que capta todas las miradas y es el centro del instituto. Nada hace presagiar que estas dos se conviertan en la mejor amiga la una de la otra, y, sin embargo, así sucede. Sus vidas se entrecruzan y acaban construyendo una amistad que se irá consolidando a lo largo de los años.
El baile de las luciérnagas consta de cuatro partes diferenciadas, cada una de las cuales recoge una década de la historia de esta amistad, comenzando desde los setenta. Esta manera de dividir la historia crea una peculiaridad que me ha parecido interesante y es el retrato social y la evolución de la sociedad a lo largo de los años, con cambios culturales en cada época.
Si bien la historia comenzó bien, empezó a torcerse poco a poco, hasta el punto de hacerme perder un poco el hilo, no porque la novela sea difícil de seguir, sino porque fui incapaz de empatizar con las protagonistas. Me encontré con dos mujeres que se movían en polos completamente opuestos, sin dar lugar a ningún gris, a ninguna zona de conexión o de realidad. Una historia de blanco o negro que no entiendo como real. ¿Acaso triunfar profesionalmente lleva aparejado como condición sine qua non el no poder querer formar una familia? Esta claro que siempre habrá que hacer concesiones, pero no creo que una mujer, por el hecho de serlo, deba posicionarse en un lado u otro sin ambicionar lo opuesto como si fueran cosas que se repelen.
Todo lo anterior me llevó a estar más pendiente de los clichés que aparecen a lo largo de la novela que a estar pendiente de una historia que se diluyó por completo para mí, esa amistad del principio acabó convirtiéndose en una historia que para mí esta mas cerca del sometimiento, de la imposición de una sobre la otra.
El final me apreció predecible y sobre actuado, casi me apreció que la autora me forzaba a llorar, a sentir pena, y cuando me pasa eso con los libros me da mucha rabia.
Aun así reconozco que estamos ante un libro de lectura fácil, las páginas vuelan, y reconozco una buena prosa, delicada, que hace que a pesar de esta pequeña desilusión, me queden ganas de leer El ruiseñor, lectura que viene recomendada por muchas personas de las que me fío con los ojos cerrados. Creo que ese si será un buen acercamiento a la autora.
Besos




