El secreto de sus ojos de Eduardo Sacheri
317 páginas
Alfaguara
MI OPINIÓN
El secreto de sus ojos llevaba en mi lista de pendientes ni lo recuerdo. Hizo falta escuchar la entrevista de Eduardo Sacheri en el podcast de Javier Aznar, Hotel Jorge Juan, para traérmelo de nuevo a la memoria. La película también me esperaba y como soy algo germánica en ciertas conductas como la que me impide ver antes una película que leer su libro, a riesgo de un cataclismo, y sinceramente, ya hemos tenido mucho de eso últimamente, se hacía necesario leerla ya.
La estructura del libro mezcla la narración en primera persona de Benjamín Chaparro y la tercera de un narrador omnisciente que nos acercará a los pensamientos del primero, revelando esas cosas que no es capaz ni de contarse él a sí mismo.
Benjamín es un prosecretario en un juzgado de instrucción de Buenos Aires, se acaba de jubilar después de una vida dedicada a hacer lo mejor posible su trabajo. Uno de los casos que pasaron por su juzgado lo obsesionó más que otros y lo ha estado persiguiendo durante casi toda su vida, el del homicidio de Liliana Colotto. Por eso, para espantar fantasmas del pasado y sobre todo por amor, ahora en su exceso de tiempo libre, ha decidido contar esta historia. Una historia que no deja de ser su historia, la historia de Liliana, de Ricardo, de Salvador y de esa Argentina de miedo y terror.
No me ha defraudado esta lectura, me ha mantenido pegada a sus páginas viendo como se entretejían las historias, cómo el pasado siempre vuelve, conteniendo la respiración al ver como la vida a veces se ceba con ciertas personas, que parece que nunca tiene suficiente, angustiada por esa Argentina oscura, opresiva, de silencios, que Sacheri maneja tan bien como telón de fondo.
El personaje protagonista es magnético, y un narrador de lujo, pero los personajes secundarios no se quedan atrás; es imposible no encariñarse con el pobre Salvador que de vez en cuando necesita darse una noche a la bebida, dejando que su gran amigo Benjamín vuelva a salvarlo una y otra vez, o a Báez, el policía más honesto de todo Buenos Aires y que se revelará crucial en multitud de ocasiones. Los antagonistas también resultan fascinantes, dotados de razones, de un poso que los hace creíbles.
Ha merecido la pena la espera y podemos concluir que nunca es tarde si la dicha es buena.
Besos




